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Bad Bunny hace historia en el Super Bowl 2026 con un espectáculo lleno de cultura, invitados y mensajes de unidad

  • retenchiriqui
  • hace 24 minutos
  • 2 Min. de lectura

El artista puertorriqueño Bad Bunny protagonizó un espectáculo inolvidable en el medio tiempo del Super Bowl 60 (LX), celebrado el domingo 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Su presentación, que se extendió aproximadamente entre 12 y 15 minutos, se convirtió en un momento histórico para la música latina sobre uno de los escenarios más vistos del mundo.

Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, fue el artista principal del Apple Music Super Bowl LX Halftime Show, marcando un hito al ser uno de los pocos intérpretes latinos en encabezar esta tradición musical internacional, y destacándose por cantar principalmente en español.

El espectáculo fue un homenaje a la cultura puertorriqueña y latina, con una puesta en escena que combinó elementos simbólicos como un campo de caña de azúcar y representaciones de escenas cotidianas caribeñas, acompañados por un repertorio de sus éxitos como Tití Me Preguntó, Yo Perreo Sola, Eoo, Party y Debí Tirar Más Fotos.

La presentación contó con participaciones especiales que generaron expectativa y emoción en el público:

  • Lady Gaga, quien interpretó una versión salsera de Die With a Smile y se unió a Bad Bunny en una coreografía conjunta.

  • Ricky Martin, quien subió al escenario para cantar Lo Que Le Pasó a Hawái.

  • Los Pleneros de la Cresta, aportando elementos de música tradicional puertorriqueña.

Además, figuras del entretenimiento como Pedro Pascal, Karol G, Cardi B y Jessica Alba se sumaron al ambiente festivo, participando de la coreografía o bailando durante partes del espectáculo, lo que amplificó la diversidad y el alcance cultural del show.

Uno de los momentos más comentados fue cuando Bad Bunny, envuelto en la bandera de Puerto Rico, pronunció palabras de unidad y orgullo latino que resonaron en todo el estadio y en millones de televidentes. El final incluyó una secuencia con fuegos artificiales y mensajes positivos de unidad entre las Américas.

Este espectáculo no solo fue un despliegue artístico sino también una celebración de la identidad cultural latina, con una narrativa que combinó música, tradición y orgullo, dejando una marca imborrable en la historia de los Super Bowls.


 
 
 

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