El Niño pone en alerta al campo: ganaderos de Veraguas se preparan para una sequía más prolongada
- retenchiriqui
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El sector agropecuario comienza a prepararse ante un escenario climático que podría convertirse en uno de los principales desafíos para la producción nacional durante los próximos meses. Ganaderos de Veraguas están adoptando medidas preventivas frente al fortalecimiento del fenómeno de El Niño y la posibilidad de una temporada seca más extensa durante 2027.
La preocupación tiene respaldo en los últimos informes oficiales. El Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) mantiene al país bajo Alerta de El Niño y señala que existe una probabilidad superior al 95 % de que el fenómeno continúe influyendo en los patrones climáticos durante el resto de 2026. Además, reporta una probabilidad de 63 % de que alcance una intensidad muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
El escenario más reciente presentado por las autoridades también apunta hacia una reducción significativa de las precipitaciones. El 20 de agosto, el Sinaproc informó que El Niño se ha fortalecido y que para el resto de agosto y los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre podría registrarse una reducción de las lluvias de hasta 55 % en la vertiente del Pacífico. Incluso existe la posibilidad de que la temporada seca se adelante hacia finales de noviembre.
Ganaderos comienzan a tomar previsiones
En Veraguas, productores que participan en las mesas técnicas relacionadas con cambio climático consideran que esperar hasta que desaparezcan las lluvias sería demasiado tarde.
Entre las principales recomendaciones está evaluar desde ahora la carga animal de cada finca y realizar descartes estratégicos cuando la disponibilidad futura de agua y alimento no permita sostener la misma cantidad de ganado.
También se plantea aprovechar las precipitaciones que todavía se registran para construir reservas de agua, mejorar abrevaderos y preparar alimento para los meses de menor precipitación.
El MIDA ya había recomendado para la ganadería veragüense disminuir la carga animal mediante descarte estratégico ante escenarios de déficit forrajero.
Agua y alimento serán fundamentales
Uno de los principales riesgos asociados a una sequía prolongada es la reducción del pasto disponible para alimentar al ganado.
Por ello, los productores consideran fundamental establecer bancos forrajeros, utilizar leguminosas y otras especies adaptadas a condiciones de menor disponibilidad de agua y almacenar alimento mientras las condiciones todavía lo permitan.
La estrategia también pasa por retener el agua de lluvia dentro de las explotaciones agropecuarias mediante reservorios y otras infraestructuras.
El MIDA informó previamente que en Veraguas mantiene un plan de capacitación y asistencia técnica ante El Niño, además de acciones relacionadas con pozos, reservorios, abrevaderos y adecuación de caminos de producción.
No solamente está en riesgo la ganadería
Las posibles consecuencias se extienden al resto del sector agropecuario. Cultivos estratégicos como arroz y maíz también podrían enfrentar dificultades si disminuyen significativamente las precipitaciones y aumenta la cantidad de días consecutivos sin lluvia.
El propio IMHPA señala entre los efectos esperados de El Niño en Panamá una disminución de las lluvias en regiones de la vertiente del Pacífico y un incremento de los períodos consecutivos sin precipitaciones.
Esto convierte la preparación del sector productivo en un asunto que trasciende las fincas: una caída importante de la producción podría generar presiones sobre el abastecimiento de alimentos y elevar los costos para productores y consumidores.
Prepararse antes de que llegue la sequía
Las autoridades agropecuarias y los productores coinciden en que cada finca deberá establecer su propia estrategia de acuerdo con disponibilidad de agua, cantidad de animales, extensión de terreno, tipo de suelo y actividad productiva.
La prioridad es actuar mientras todavía existen condiciones para hacerlo.
El MIDA mantiene reuniones con productores para desarrollar alternativas destinadas a disminuir el impacto de la sequía y proteger, al mismo tiempo, la producción y el abastecimiento nacional de alimentos.
Para los ganaderos, la ecuación es clara: guardar agua, garantizar alimento, administrar adecuadamente el hato y anticiparse a un escenario que podría extender sus efectos durante 2027.





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