Familias chiricanas realizan vigilia en David y claman por siete jóvenes sin ubicar en Rusia y Ucrania
La incertidumbre que durante semanas ha acompañado a varias familias chiricanas se transformó en una vigilia y un llamado público. Familiares y amigos se congregaron frente a la Iglesia Sagrada Familia, en David, para pedir que se agilicen las gestiones destinadas a conocer la ubicación y condición de jóvenes panameños vinculados al conflicto entre Rusia y Ucrania.
Los asistentes solicitaron mayor intervención de las autoridades panameñas y cooperación internacional para establecer qué ha ocurrido con sus familiares y, cuando las circunstancias lo permitan, gestionar su retorno seguro a Panamá.
Según el reporte más reciente y los testimonios de sus familiares, al menos siete jóvenes permanecen sin ser ubicados: Luis Felipe Caballero, Jeremy Barroso, Jorge Pérez, Julián Marshall, Saúl Castillo, Reiner González y Eric Miranda.
La situación no es idéntica en todos los casos. Las familias aseguran que de algunos perdieron comunicación, mientras que sobre otros han recibido información de que serían enviados a “misiones”, aumentando el temor por su integridad.
De tres familias de David a un reclamo más amplio
El caso de Jeremy Barroso, Jorge Pérez y Julián Marshall había trascendido públicamente días antes.
Los tres jóvenes, residentes en sectores de San José y Los Abanicos, en David, viajaron a Rusia en junio y sus familiares denunciaron posteriormente haber perdido contacto con ellos.
Ahora, la vigilia evidencia que la preocupación se extiende a más hogares.
Familiares habían anunciado desde el 9 de septiembre la concentración para la tarde del viernes 11 frente a la Iglesia Sagrada Familia, cerca del Parque Cervantes. El objetivo era visibilizar la situación y reclamar respuestas sobre el paradero de los panameños.
“Queremos a nuestros hijos aquí”
Durante la actividad, Elis de Peña hizo un llamado dirigido a la Cancillería, autoridades rusas y organismos humanitarios para obtener ayuda en la localización y retorno de los jóvenes.
La preocupación también fue expresada por Kathia Quintero, quien pidió asistencia para localizar a su sobrino y conocer su condición.
Detrás de los testimonios existe un elemento común: las familias quieren información verificable sobre dónde se encuentran, cuál es su condición y qué posibilidades reales existen para que regresen a Panamá.
La prudencia resulta especialmente importante en este punto. Que una familia no tenga contacto con una persona no permite concluir automáticamente que haya muerto, resultado herida, esté detenida o se encuentre actualmente en combate. Ninguna de esas condiciones debe darse por establecida sin confirmación oficial.
Investigación por presunto reclutamiento
Mientras las familias esperan noticias, en Panamá avanza una investigación penal relacionada con el presunto reclutamiento de ciudadanos para participar en el conflicto Rusia-Ucrania.
El caso es investigado bajo la modalidad de trata de personas.
La Policía Nacional informó el 17 de agosto sobre la captura en el Aeropuerto Internacional de Tocumen de un tercer ciudadano presuntamente vinculado con el reclutamiento. Fue localizado cuando ingresaba al país procedente de Bogotá mediante una alerta de Interpol.
Al día siguiente, un juez de garantías ordenó su detención provisional y le imputó cargos por la presunta comisión del delito de trata de personas agravada.
Con esa decisión, tres personas quedaron bajo detención provisional relacionadas con la investigación. Esto no equivale a una condena: mantienen la presunción de inocencia mientras el proceso penal continúa.
Las investigaciones del Ministerio Público han incluido señalamientos sobre presuntas ofertas laborales y económicas utilizadas para captar ciudadanos interesados en viajar al extranjero.
Familias piden acelerar gestiones
La vigilia ocurre en momentos en que los familiares consideran insuficiente la información disponible sobre varios de los jóvenes.
La situación es especialmente compleja por tratarse de ciudadanos que viajaron a países involucrados directamente en un conflicto armado, donde las posibilidades de asistencia consular y diplomática pueden estar condicionadas por la ubicación y situación individual de cada persona.
Por eso, las familias insisten en que las gestiones involucren no solamente a la Cancillería panameña, sino también a representaciones diplomáticas y organismos humanitarios que puedan contribuir a establecer contacto.
Mientras las investigaciones penales avanzan en Panamá, en Chiriquí el reclamo tiene una prioridad distinta: conocer dónde están los siete jóvenes y saber si se encuentran a salvo.
La vigilia en David convirtió esa incertidumbre familiar en un llamado público que ahora espera respuestas.




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