Manos Ngäbe Buglé: el corazón indígena detrás del café panameño que conquista al mundo
- retenchiriqui
- hace 2 horas
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En las montañas del occidente panameño, donde se cultivan algunos de los cafés más premiados y cotizados a nivel internacional, el esfuerzo diario de cientos de familias indígenas Ngäbe Buglé sostiene una de las industrias agrícolas más emblemáticas del país.
Cada temporada de cosecha, conocida como zafra, miles de hombres y mujeres provenientes de comunidades indígenas llegan a las fincas cafetaleras de Chiriquí para dedicarse a la recolección del grano, una labor que combina conocimiento ancestral, disciplina y una profunda conexión cultural con la tierra.
La escasez de mano de obra agrícola ha hecho que la participación indígena sea clave para mantener la producción cafetalera, especialmente en fincas dedicadas al café de especialidad, cuyo estándar de calidad exige una recolección cuidadosa y selectiva.
Uno de los referentes de esta historia es Moisés Montezuma, miembro del pueblo Ngäbe Buglé y figura reconocida en el mundo del café panameño. Con más de cinco décadas de experiencia, Montezuma es considerado uno de los mejores tostadores del país y actualmente es el único juez nacional de café de origen indígena, participando en la selección de los mejores lotes que compiten en el prestigioso certamen Best of Panama (BOP), organizado por la Asociación de Cafés Especiales de Panamá (SCAP).
Su vínculo con el café comenzó en 1975, cuando trabajaba como recolector en distintas fincas del país. Con el tiempo, fue adquiriendo conocimientos sobre el procesamiento y la catación del grano, un camino que lo llevó a convertirse primero en prejuez y, posteriormente, en juez nacional en el año 2006.
Montezuma destaca que el café no solo le brindó una profesión, sino una transformación personal y una oportunidad para representar a su pueblo en una industria que hoy posiciona a Panamá como referencia mundial en cafés de alta calidad.
La historia de las manos indígenas que impulsan el café panameño es también la historia de un sector que depende del saber tradicional, del trabajo familiar y del reconocimiento de quienes, desde el anonimato de la cosecha, hacen posible que el café nacional llegue a las tazas más exigentes del mundo.









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