“Me quiero borrar”: el doloroso testimonio que reabre el debate sobre el bullying en Panamá
- retenchiriqui
- hace 3 minutos
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El acoso escolar continúa dejando profundas heridas emocionales en cientos de estudiantes panameños y vuelve a encender las alarmas sobre la salud mental en las aulas. Un desgarrador testimonio presentado ante la Asamblea Nacional puso rostro humano a una problemática que, según especialistas, afecta a ocho de cada diez estudiantes en Panamá.
La historia de Emmanuel Abraham Rodríguez ha causado conmoción luego de que su madre revelara el sufrimiento silencioso que enfrentó durante sus años de secundaria debido a constantes burlas relacionadas con su apariencia física.
“Mi hijo sufrió mucho bullying”, relató entre lágrimas durante una mesa técnica convocada por la Comisión de Educación, Cultura y Deportes de la Asamblea Nacional, donde actualmente se analiza un anteproyecto de ley enfocado en prevenir y corregir el acoso escolar en Panamá.
Según contó, Emmanuel comenzó a aislarse progresivamente, lloraba con frecuencia y evitaba salir de casa por temor a convertirse nuevamente en blanco de burlas.
“Era un joven brillante, estudiaba bachiller en ciencias, hablaba varios idiomas y tenía sueños por cumplir. El bullying terminó destruyéndolo emocionalmente”, expresó.
La madre recordó además que su hijo llegó a manifestar frases alarmantes como: “Me quiero borrar”, señales que en aquel momento no dimensionaron en toda su gravedad. Posteriormente, tras la tragedia, la familia descubrió búsquedas relacionadas con métodos para hacerse daño.
El caso ha generado un nuevo llamado de atención sobre la importancia de escuchar a niños y adolescentes, identificar cambios de conducta y fortalecer los mecanismos de apoyo emocional dentro de los centros educativos.
Durante el encuentro legislativo, expertos y educadores reconocieron que Panamá todavía enfrenta importantes desafíos en la atención integral de casos de bullying y ciberbullying.
El exministro de Educación, Miguel Ángel Cañizales, señaló que aunque existen avances en programas de convivencia escolar y orientación psicológica, todavía hay planteles donde el problema no recibe la atención adecuada.
Entre las recomendaciones planteadas destacan la implementación de tamizajes de salud mental, el fortalecimiento de gabinetes psicopedagógicos, la capacitación obligatoria para docentes y la creación de protocolos públicos de denuncia.
Especialistas también advirtieron sobre el crecimiento del ciberbullying a través de redes sociales, plataformas digitales y grupos de mensajería, donde muchas veces el acoso ocurre fuera del alcance inmediato de padres y docentes.
El caso de Emmanuel se ha convertido en un símbolo del impacto emocional que puede generar el acoso escolar cuando no es detectado ni atendido a tiempo, reabriendo el debate nacional sobre la necesidad de políticas más efectivas para proteger la salud mental de niños y adolescentes en Panamá.





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