Personal de la UNACHI acumulan dos quincenas sin cobrar mientras crece la presión por una solución
La crisis financiera de la Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI) entra en una nueva semana con uno de sus efectos más sensibles todavía sin resolver: docentes y otros trabajadores acumulan dos quincenas pendientes de salario, mientras esperan una respuesta que permita normalizar los pagos.
El problema se arrastra desde la segunda quincena de agosto. Reportes publicados durante los últimos días confirmaron que docentes y administrativos continuaban esperando ese desembolso y que la universidad no tenía entonces una fecha definida para acreditar los fondos.
A esa obligación se sumó el nuevo período regular de pago de septiembre, profundizando la preocupación entre trabajadores que dependen de sus salarios para atender compromisos familiares, bancarios, transporte, alimentación y otros gastos.
B/.28.1 millones para terminar 2026

La falta de pago forma parte de un problema financiero considerablemente mayor.
El nuevo rector, Absel Navarro, informó durante la sustentación presupuestaria ante la Asamblea Nacional que la universidad requiere aproximadamente B/.28.1 millones para atender planillas y otros compromisos hasta finalizar 2026.
Navarro ha descrito la situación financiera y administrativa de la institución como crítica y ha reconocido que la universidad atraviesa dificultades para cumplir sus obligaciones.
La UNACHI necesita aproximadamente B/.7.2 millones mensuales para cubrir su planilla hasta diciembre, según las cifras divulgadas durante la discusión de su situación financiera.
La institución enfrenta además una deuda aproximada de B/.15 millones con la Caja de Seguro Social, situación que ha generado reclamos de trabajadores que aseguran que se les realizan los descuentos correspondientes, pero enfrentan inconvenientes relacionados con las cuotas.
Más de 2,000 trabajadores afectados
El problema tiene un alcance considerable.
Reportes sobre la crisis estiman en más de 2,000 los docentes y administrativos afectados por los atrasos y las dificultades financieras de la universidad.
La situación también tiene efectos indirectos sobre la actividad académica. Docentes han explicado que el retraso limita su capacidad para cubrir combustible, transporte y otros gastos necesarios para desplazarse hacia centros regionales.
La administración ha manifestado que una de sus prioridades es evitar que la crisis financiera termine provocando una paralización administrativa o educativa que afecte a los más de 22,000 estudiantes de la institución.
Planilla y estructura administrativa bajo revisión
La discusión sobre la falta de recursos coincide con fuertes cuestionamientos alrededor de la estructura administrativa y salarial de la universidad.
Durante la sustentación del presupuesto para 2027, Navarro informó que la UNACHI mantiene 482 profesores de tiempo completo, 271 de medio tiempo y 306 de tiempo parcial.
En esa misma comparecencia se expuso que 261 docentes reciben remuneraciones de B/.7,000, una cifra que ha generado amplio debate público en medio de la crisis presupuestaria.
Navarro también cuestionó la existencia de direcciones con posibles duplicidades de funciones y señaló que algunos salarios aumentaron de manera que calificó como irresponsable durante administraciones anteriores.
Este punto es especialmente relevante porque el presupuesto solicitado por la universidad para 2027 asciende a B/.118.8 millones, mientras el Ministerio de Economía y Finanzas recomendó aproximadamente B/.80.7 millones, una diferencia cercana a B/.38.1 millones.
Gobierno plantea condiciones para avanzar
La búsqueda de recursos no ocurre sin condiciones.
Después de reuniones con el Ministerio de Economía y Finanzas y la Contraloría General de la República, Navarro informó a representantes de profesores, trabajadores, estudiantes y autoridades académicas que se habían planteado condiciones para atender los pagos pendientes y las necesidades financieras hasta finalizar 2026.
Entre los temas que han entrado en la discusión se encuentra la revisión de la estructura administrativa, las posibles duplicidades y el manejo de los recursos de la institución.
La universidad respondió creando dos comisiones: una técnica, encargada de revisar la situación financiera y preparar propuestas, y otra orientada a realizar gestiones políticas e institucionales para buscar una salida a la crisis.
Una crisis que ya llegó al bolsillo de las familias
Más allá de las cifras presupuestarias, el problema tiene una dimensión cotidiana.
Trabajadores han advertido que el retraso afecta pagos bancarios, alimentación, transporte, servicios básicos y compromisos familiares.
No es, además, el primer episodio de retrasos salariales que enfrenta la universidad durante 2026. En junio ya se había producido otra crisis de pagos que requirió coordinaciones entre la Contraloría, el MEF y otras instituciones para liberar recursos.
Ahora la incertidumbre vuelve.
Mientras las negociaciones institucionales avanzan y se discuten reformas administrativas y presupuestarias, para los docentes y administrativos el asunto inmediato continúa siendo mucho más concreto: recibir las quincenas que permanecen pendientes y conocer cuándo se normalizará definitivamente el pago de sus salarios.




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