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¿Por qué Panamá resistió un terremoto de gran magnitud? La historia de sus normas antisísmicas desde 1976

retenchiriqui
hace 6 horas
5 min de lectura

Desde hace medio siglo, Panamá desarrolla reglamentos para que sus edificaciones puedan responder mejor a los terremotos. El sistema evolucionó desde el primer Código Antisísmico de 1976 hasta el REP-2021, pero los ingenieros advierten que la seguridad también depende de cómo se construye y de las condiciones del terreno.

PANAMÁ | Domingo 11 de octubre de 2026. — El terremoto registrado el viernes 9 de octubre, de magnitud revisada 7.6 según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, dejó daños en viviendas, centros educativos, carreteras y otras estructuras. Sin embargo, también puso sobre la mesa una pregunta que ha cobrado fuerza entre los panameños: ¿por qué no se produjo una destrucción todavía mayor?

Una parte de la explicación podría encontrarse en la evolución de los reglamentos de diseño estructural del país, cuyo origen se remonta a 1976, cuando un grupo de ingenieros preparó el primer proyecto de Código Antisísmico de Panamá.

Durante cinco décadas, estas disposiciones han incorporado criterios para calcular cómo deben responder las edificaciones ante movimientos sísmicos, cargas de viento, condiciones del suelo y otras exigencias estructurales.

No obstante, establecer cuánto contribuyeron las normas a reducir los daños del terremoto reciente requiere evaluaciones técnicas de los edificios afectados y de aquellos que resistieron el movimiento.

1976: el inicio de la ingeniería antisísmica reglamentada

La historia moderna de los reglamentos estructurales panameños comenzó en 1976, cuando la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) patrocinó la elaboración del primer proyecto de Código Antisísmico de Panamá.

La comisión estuvo presidida por el ingeniero Diego Pardo y contó con la participación de Adolfo Quelquejeu, Salomón Cherem y César Kiamco.

El documento tomó como referencia criterios de diseño utilizados en California, una región estadounidense con amplia experiencia en terremotos.

Aunque su objetivo principal era el diseño antisísmico, también contemplaba disposiciones relacionadas con las cargas de gravedad y viento.

Aquel proyecto representó el punto de partida de un proceso de actualización técnica que continúa hasta nuestros días.

REP-84: Panamá dio fuerza legal a sus normas estructurales

El siguiente avance ocurrió con el Reglamento Estructural Panameño de 1984, conocido como REP-84.

Este fue identificado en la reseña histórica del REP-2004 como el primer reglamento estructural con fuerza de ley en el país.

Su publicación se realizó en la Gaceta Oficial N.º 20,203, del 23 de enero de 1985.

El REP-84 amplió la regulación al organizar requisitos específicos para el diseño frente a cargas gravitacionales, sismos, viento y condiciones del suelo.

También estableció criterios para materiales estructurales como el concreto y el acero.

De esta manera, la ingeniería estructural panameña comenzó a contar con un marco más amplio para orientar el diseño de las edificaciones.

Nuevas generaciones: REP-94, REP-2004 y REP-2014

Durante las décadas siguientes, Panamá continuó modernizando sus disposiciones técnicas.

El REP-94 reorganizó los requisitos estructurales y ajustó diferentes criterios de diseño a las prácticas constructivas nacionales.

Posteriormente, el REP-2004 incorporó y actualizó disposiciones relacionadas con concreto reforzado, acero, madera, mampostería, geotecnia, infraestructura y remodelaciones.

Esta versión fue aprobada mediante la Resolución JTIA-639, del 29 de septiembre de 2004, y publicada en la Gaceta Oficial N.º 25,181, del 22 de noviembre del mismo año.

Una de sus consideraciones más importantes fue establecer criterios para reducir el riesgo de colapso y fallas estructurales mayores.

Sin embargo, el reglamento reconocía que una construcción podía experimentar daños en paredes, acabados u otros componentes no estructurales, incluso cuando su estructura principal cumpliera los requisitos mínimos de diseño.

La evolución continuó con el REP-2014, que sirvió de base para la siguiente actualización normativa.

REP-2021: mapas de amenaza sísmica para todo Panamá

El Reglamento de Diseño Estructural para la República de Panamá, versión 2021 (REP-2021), representa una de las actualizaciones más recientes del sistema normativo.

Fue adoptado mediante la Resolución JTIA-020-2022, del 22 de junio de 2022, publicada en la Gaceta Oficial Digital N.º 29,594-A, del 5 de agosto de 2022.

Su entrada en vigor se fijó para el 30 de abril de 2023.

Entre sus principales innovaciones se encuentra la incorporación de mapas de aceleraciones espectrales para todo el territorio nacional.

Estos mapas permiten establecer parámetros de diseño relacionados con la amenaza sísmica de distintas regiones del país.

El reglamento también actualizó criterios de geotecnia, materiales, sistemas constructivos, infraestructura, remodelaciones y viviendas pequeñas.

Además, introdujo ajustes en el diseño frente a cargas de viento, utilizando información meteorológica y análisis estadísticos.

¿Cómo ayudan las normas antisísmicas a proteger vidas?

El diseño sismorresistente no busca necesariamente que una edificación permanezca intacta después de un terremoto intenso.

Su propósito fundamental es reducir el riesgo de fallas estructurales graves y proteger la vida de sus ocupantes.

Una estructura correctamente diseñada debe considerar las fuerzas que puede experimentar durante un movimiento sísmico y contar con mecanismos para resistirlas y deformarse sin perder abruptamente su estabilidad.

Por eso, después de un terremoto pueden observarse grietas en paredes, desprendimientos de acabados y otros daños que no siempre significan que la estructura principal haya colapsado.

Sin embargo, solo una inspección profesional puede determinar si esas afectaciones son superficiales o comprometen elementos esenciales como columnas, vigas y cimentaciones.

¿Por qué el terremoto no provocó una destrucción todavía mayor?

La existencia de normas de construcción constituye un factor importante, pero no permite explicar por sí sola el resultado de un terremoto.

La intensidad del movimiento que llega a cada edificio depende de múltiples variables, entre ellas la ubicación del epicentro, la profundidad del sismo, la distancia recorrida por las ondas sísmicas, las condiciones geológicas y el comportamiento del suelo.

También influyen la antigüedad de la edificación, la calidad de sus materiales, el diseño estructural, la supervisión de la obra y las modificaciones realizadas después de su construcción.

Dos edificios ubicados en lugares diferentes pueden experimentar efectos muy distintos durante un mismo terremoto.

Por esa razón, no debe confundirse la magnitud del evento con la intensidad del movimiento experimentada en cada comunidad.

Tampoco puede afirmarse, sin estudios específicos, que el reglamento panameño es superior al de otros países o que todas las construcciones del territorio cumplen sus exigencias.

Los daños registrados también revelan desafíos

El terremoto de octubre dejó afectaciones importantes en diferentes provincias.

Los reportes de las autoridades documentaron viviendas con daños parciales y totales, centros educativos comprometidos, instalaciones sanitarias afectadas y problemas en puentes, carreteras y sistemas de agua.

Estos casos evidencian la necesidad de inspeccionar las edificaciones, identificar posibles deficiencias y evaluar el comportamiento de distintos sistemas constructivos.

También permiten plantear una pregunta relevante: ¿qué características compartían las estructuras que resistieron mejor y cuáles estaban presentes en aquellas que sufrieron daños graves?

La respuesta requiere estudios de ingeniería, información sobre el año de construcción, características del terreno y verificación del cumplimiento normativo.

Cincuenta años de evolución y un reto pendiente

El desarrollo del Código Antisísmico de 1976 marcó el comienzo de un proceso que transformó la regulación estructural panameña.

Desde el REP-84 hasta el REP-2021, el país ha incorporado herramientas cada vez más completas para el diseño de edificaciones.

Pero contar con reglamentos actualizados no garantiza, por sí solo, la seguridad de todas las construcciones.

El verdadero desafío consiste en asegurar que los proyectos sean diseñados por profesionales competentes, que las obras cumplan las especificaciones aprobadas y que las estructuras existentes reciban mantenimiento y evaluaciones cuando sea necesario.

El terremoto del 9 de octubre ofrece una oportunidad para estudiar el comportamiento real de las edificaciones panameñas y fortalecer las políticas de prevención.

La lección central es que la seguridad sísmica no depende únicamente de tener buenas normas, sino de aplicarlas correctamente y mantenerlas actualizadas.

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