¿Qué ocurrió bajo Panamá durante el terremoto? Estiman ruptura de falla de casi 74 kilómetros
Un análisis del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá calcula que el movimiento sísmico del 9 de octubre involucró una zona de ruptura de aproximadamente 1,422 kilómetros cuadrados. Los especialistas aclaran que no se trata de una grieta continua visible sobre el territorio.
PANAMÁ | 14 de octubre de 2026. — El terremoto que sacudió distintas regiones de Panamá el pasado 9 de octubre continúa siendo objeto de investigaciones científicas. Un análisis divulgado por el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá estima que el movimiento produjo una ruptura de falla de 73.63 kilómetros de longitud, una dimensión que ayuda a comprender la energía liberada durante el evento.
El estudio también calcula una superficie de ruptura de aproximadamente 1,422.10 kilómetros cuadrados, correspondiente a la zona donde se habría producido el desplazamiento de las rocas en profundidad.
Los resultados ofrecen una aproximación a las dimensiones del fenómeno geológico y permiten contextualizar la actividad sísmica posterior, particularmente las réplicas registradas en el entorno de la península de Azuero.
¿Qué significa una ruptura de falla de 73 kilómetros?
Una falla geológica es una fractura o zona de fracturas de la corteza terrestre donde pueden desplazarse bloques de roca.
Durante un terremoto, la tensión acumulada puede superar la resistencia de las rocas y provocar un movimiento repentino a lo largo de una parte de esa estructura.
Ese desplazamiento libera energía que viaja a través del terreno en forma de ondas sísmicas, responsables de las sacudidas que experimenta la población.
En el caso del terremoto del 9 de octubre, el Instituto de Geociencias estimó que la longitud de la ruptura alcanzó los 73.63 kilómetros.
Esto no significa que exista una grieta abierta y continua de casi 74 kilómetros atravesando Panamá.
La ruptura sísmica puede desarrollarse principalmente bajo tierra, sin dejar una fractura visible de dimensiones equivalentes en la superficie.
Una superficie estimada de 1,422 kilómetros cuadrados
El análisis científico establece que el área de ruptura habría abarcado aproximadamente 1,422.10 kilómetros cuadrados.
Para obtener esta estimación se utilizaron relaciones empíricas desarrolladas por Wells y Coppersmith en 1994, empleadas en sismología para relacionar las características de un terremoto con las dimensiones probables de la ruptura.
Se trata de un cálculo basado en modelos científicos y no de una medición directa de cada fractura existente en el terreno.
Por ello, los resultados deben interpretarse como estimaciones sujetas a refinamiento mediante estudios geológicos y sismológicos posteriores.
El mapa permite observar la distribución de las réplicas
El Instituto de Geociencias también divulgó representaciones cartográficas de la zona afectada.
Uno de los mapas delimita mediante una figura rectangular la extensión aproximada de la superficie de ruptura del terremoto principal, registrado a las 12:56 de la tarde.
Otra representación muestra la distribución de movimientos sísmicos posteriores en el área de estudio.
Los epicentros de las réplicas permiten identificar dónde continuó liberándose energía después del evento principal y aportan información para investigar la estructura geológica involucrada.
Sin embargo, la ubicación de las réplicas por sí sola no permite establecer con exactitud toda la geometría de la falla.
La región de Tonosí presenta una geología compleja
El análisis sitúa el epicentro en un sector relacionado con el contacto entre las formaciones geológicas Playa Venado y Tonosí.
La formación Playa Venado incluye materiales de origen volcánico, entre ellos basaltos y lavas almohadilladas.
Por su parte, la formación Tonosí contiene principalmente rocas sedimentarias, como lutitas y areniscas.
La presencia de diferentes unidades geológicas forma parte de la complejidad estructural de la región, aunque el contacto entre estas formaciones no debe interpretarse automáticamente como la falla responsable del terremoto.
Identificar con precisión la estructura que produjo la ruptura requiere investigaciones adicionales.
¿Por qué existen diferencias en la magnitud reportada?
El mapa presentado por el Instituto de Geociencias señala una magnitud de 7.3 para el evento, mientras otros reportes han utilizado valores diferentes.
Estas variaciones pueden surgir por los métodos de cálculo, los datos disponibles y las revisiones realizadas por las instituciones sismológicas.
La magnitud describe el tamaño del terremoto, mientras que la intensidad representa los efectos de las sacudidas en un lugar determinado.
Por esa razón, un mismo terremoto puede producir consecuencias muy distintas entre comunidades, dependiendo de la distancia al origen del movimiento, las características del suelo y la vulnerabilidad de las edificaciones.
Continúan las evaluaciones tras el terremoto
El movimiento sísmico provocó importantes afectaciones en provincias como Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé.
De acuerdo con el Comunicado N.º 11 del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), con corte al 13 de octubre a las 7:00 p. m., se habían registrado preliminarmente 3,390 viviendas afectadas y 727 pérdidas totales en Herrera y Los Santos.
El mismo balance señala que los equipos de respuesta habían evaluado a más de 3,667 familias, equivalentes a 11,527 personas.
Las autoridades también mantenían bajo evaluación 619 centros educativos oficiales y reportaban 35 planteles colapsados.
Estos datos corresponden a un balance posterior al citado en algunos reportes iniciales sobre el terremoto, por lo que no deben mezclarse cifras de diferentes fechas como si pertenecieran a una misma actualización.
La investigación científica continúa
El análisis del Instituto de Geociencias contribuye a comprender las características del terremoto y el comportamiento de la actividad sísmica posterior.
Los especialistas pueden utilizar la información de las réplicas, los registros instrumentales y los estudios geológicos para precisar las dimensiones y la orientación de la ruptura.
Para la población, el hallazgo subraya la importancia de la prevención sísmica, las construcciones seguras y el seguimiento de información oficial.
La longitud estimada de una ruptura describe un proceso geológico; no significa que toda esa distancia corresponda a una grieta visible ni permite predecir por sí sola cuándo ocurrirá otro terremoto.
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