Terremoto de 7,6 en Panamá activó pequeños sismos en cuatro volcanes de Costa Rica: científicos explican por qué
Un terremoto de magnitud 7,6 registrado el pasado 9 de octubre en Panamá tuvo efectos que se extendieron más allá de las fronteras nacionales. Sus ondas sísmicas atravesaron el territorio costarricense y provocaron pequeños movimientos en zonas volcánicas situadas a cientos de kilómetros del epicentro.
El fenómeno fue identificado por especialistas del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori-UNA), quienes registraron una respuesta temporal en los sistemas volcánicos de Rincón de la Vieja, Tenorio, Miravalles e Irazú.
Aunque la relación entre un terremoto y la actividad de volcanes distantes puede generar inquietud, los científicos explican que se trata de un proceso físico conocido como disparo dinámico de sismicidad.
¿Cómo puede un terremoto afectar volcanes lejanos?
Cuando ocurre un terremoto de gran magnitud, se generan ondas sísmicas que viajan por el interior y la superficie terrestre, incluso a grandes distancias.
Al llegar a una zona volcánica, estas ondas producen cambios breves en los esfuerzos que soportan las rocas del subsuelo.
Si existen fracturas o fallas próximas a moverse, la perturbación puede facilitar pequeños desplazamientos y originar sismos locales.
Geoffroy Avard, vulcanólogo del Ovsicori, explicó al medio costarricense El Observador que los instrumentos detectaron un aumento temporal de la sismicidad inmediatamente después del terremoto panameño.
Este comportamiento, denominado disparo dinámico, no significa necesariamente que el terremoto haya generado nuevas fracturas o que exista movimiento de magma hacia la superficie.
Cuatro volcanes mostraron una respuesta sísmica
Los registros del observatorio señalaron cambios en los sistemas volcánicos de Rincón de la Vieja, Tenorio, Miravalles e Irazú.
En el volcán Irazú, los instrumentos identificaron un incremento temporal de pequeños eventos sísmicos asociados al paso de las ondas del terremoto. Sin embargo, el volcán conservó su nivel de actividad en calma durante el período reportado.
En el Rincón de la Vieja, el informe citado contabilizó 70 sismos volcanotectónicos: 19 cerca del cráter y 51 en sectores más alejados.
Los eventos próximos al cráter se localizaron a profundidades aproximadas de entre 1,5 y 3 kilómetros.
Estos movimientos están relacionados con esfuerzos y fracturas en las rocas que conforman la estructura volcánica.
¿Existe peligro de una erupción?
Los especialistas señalan que un aumento temporal de sismos no constituye, por sí solo, una señal de erupción inminente.
Para evaluar posibles cambios en el comportamiento de un volcán, los observatorios analizan varios indicadores, entre ellos la deformación del terreno, las emisiones de gases, las temperaturas y los patrones de actividad sísmica.
En este caso, el Ovsicori indicó que la respuesta registrada después del terremoto fue transitoria y que los niveles de sismicidad comenzaron a disminuir posteriormente.
En el Rincón de la Vieja también se documentaron 13 erupciones durante el período del informe citado, ninguna por encima de la magnitud acústica 4. Este registro debe interpretarse dentro de la actividad propia del volcán y no como evidencia de que el terremoto panameño provocó esas erupciones.
Un fenómeno que demuestra la conexión entre regiones sísmicas
El episodio permite comprender cómo un terremoto puede influir temporalmente en estructuras geológicas situadas lejos de su origen.
Panamá y Costa Rica forman parte de una región tectónicamente activa, donde la vigilancia científica es fundamental para interpretar los movimientos del terreno y la actividad volcánica.
La principal conclusión de los especialistas es que la respuesta observada fue temporal y no representa, por sí misma, una señal de una nueva emergencia volcánica.
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Fuente informativa: declaraciones de Geoffroy Avard al medio El Observador y registros del Ovsicori-UNA descritos en la información original.





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