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Trump enfría negociación con Irán y asegura que EE.UU. mantiene el control de Ormuz

  • retenchiriqui
  • hace 1 hora
  • 3 min de lectura

El presidente estadounidense dejó abierta la posibilidad de retomar las conversaciones “en algún momento”, pero reiteró que Washington no aceptará que Teherán desarrolle un arma nuclear mientras persiste la tensión sobre una de las principales rutas energéticas del mundo.

Washington, Estados Unidos. — El presidente Donald Trump tomó distancia de una reanudación inmediata de las negociaciones con Irán y aseguró que, desde la perspectiva de su administración, la situación actual es favorable para Estados Unidos, mientras continúa la disputa por el estrecho de Ormuz y persisten las tensiones militares y económicas en el Golfo.

Consultado el miércoles sobre la posibilidad de regresar a la mesa de negociación con Teherán, Trump respondió que podría ocurrir “quizás en algún momento”, pero sostuvo que en este momento considera que la situación es “muy buena”.

Las declaraciones llegan después del deterioro de los esfuerzos diplomáticos entre Washington y Teherán. Ambos países habían alcanzado en junio un memorando de entendimiento encaminado a reducir las hostilidades y avanzar hacia un acuerdo más amplio, pero las conversaciones posteriores no consiguieron resolver las diferencias sobre Ormuz ni abrir el camino hacia un pacto definitivo.

Trump insiste: Irán no puede tener un arma nuclear

Uno de los puntos centrales de la posición estadounidense continúa siendo el programa nuclear iraní.

Trump reiteró que Washington no permitirá que Irán disponga de armas nucleares y planteó que Teherán debe abandonar completamente esa posibilidad. El mandatario argumentó que considera inaceptable el riesgo de que Irán pudiera utilizar ese tipo de armamento.

La posición endurece el escenario para cualquier eventual negociación, especialmente porque el programa nuclear constituye desde hace años uno de los principales puntos de confrontación entre Irán, Estados Unidos y otras potencias.

Ormuz permanece en el centro de la crisis

Trump también afirmó que Estados Unidos tiene el “control completo” del estrecho de Ormuz, aunque reconoció que continúan produciéndose incidentes en la zona.

Esa declaración debe entenderse como la posición expresada por el mandatario estadounidense. Datos independientes sobre navegación muestran que el tránsito por el estratégico corredor continúa condicionado por la inseguridad y permanece lejos de una normalización completa. Reuters informó esta semana que el movimiento de petroleros se mantiene fuertemente afectado por la incertidumbre en el Golfo.

La relevancia económica de Ormuz convierte cualquier incidente en una preocupación internacional. El corredor conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una ruta fundamental para las exportaciones energéticas de varios países de Medio Oriente.

A principios de agosto, Lloyd's List Intelligence registró un aumento del tránsito respecto de la semana anterior, aunque advirtió que las señales contradictorias procedentes de Washington y Teherán seguían manteniendo deprimido el número de cruces y que la situación de seguridad continuaba siendo volátil.

Estados Unidos y Emiratos coordinan posiciones

La crisis también ha provocado nuevos movimientos diplomáticos en la región.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, conversó con el asesor de Seguridad Nacional de Emiratos Árabes Unidos, Sheikh Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, sobre seguridad regional y coordinación bilateral.

Durante la conversación, Rubio destacó específicamente la importancia de garantizar la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz, según la información divulgada por el Departamento de Estado.

Emiratos Árabes Unidos, entretanto, suspendió sus intercambios comerciales y transacciones financieras con Irán después de responsabilizar a Teherán por el lanzamiento de dos misiles balísticos hacia el país. Irán negó ser responsable de esos lanzamientos.

Sin una salida diplomática inmediata

El panorama sigue siendo incierto. Trump había asegurado un día antes que no existían conversaciones en curso ni programadas con Irán, aunque dentro de su propia administración han surgido señales diferentes sobre el estado de los contactos diplomáticos.

Este jueves, además, Trump elevó nuevamente la presión al advertir sobre consecuencias económicas para países que ayuden a Irán, señal de que Washington podría concentrar parte de su estrategia inmediata en incrementar el aislamiento económico de Teherán.

Por ahora, la combinación de presión económica, tensión militar, diferencias sobre el programa nuclear y la disputa por la navegación en Ormuz mantiene abierta una crisis con repercusiones que van mucho más allá de Medio Oriente, especialmente por su potencial impacto sobre el comercio marítimo y los mercados internacionales de energía.


 
 
 

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