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Parque Internacional La Amistad cumple 38 años: el gigante natural de Chiriquí que protege bosques, agua y biodiversidad

  • retenchiriqui
  • hace 2 días
  • 4 min de lectura

Entre bosques nubosos, montañas y nacientes que alimentan importantes ríos del occidente panameño, el Parque Internacional La Amistad (PILA) conmemoró este 2 de septiembre 38 años de su establecimiento en Panamá. La celebración tuvo un componente especial: acercar a estudiantes de Tierras Altas al trabajo de conservación que se desarrolla dentro de una de las áreas naturales más importantes del país. 

La conmemoración reunió a estudiantes de la Escuela Primaria Las Nubes y la Escuela Básica General de Cerro Punta, quienes participaron en actividades de educación ambiental junto a guardaparques en el área de visitantes del PILA.

La jornada fue organizada alrededor de cinco estaciones de interpretación, donde los estudiantes recibieron información sobre flora, fauna, investigaciones científicas, fuentes de agua y la historia del parque.

La actividad coincide con mejoras realizadas en los senderos para visitantes, donde se incorporó material antideslizante y otras adecuaciones destinadas a reducir la acumulación de agua y facilitar los recorridos.

Un parque que nació oficialmente en Panamá en 1988

La historia jurídica del PILA en territorio panameño comenzó formalmente el 2 de septiembre de 1988, cuando la entonces autoridad ambiental estableció el Parque Internacional La Amistad mediante la Resolución de Junta Directiva N.° JD-021-88.

La norma fue publicada cuatro días después, el 6 de septiembre, en la Gaceta Oficial N.°21,129 y estableció el área protegida en las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro.

La creación fue parte de un proceso binacional que había comenzado años antes. Panamá y Costa Rica suscribieron en 1979 una declaración conjunta orientada a la creación de un parque binacional, compromiso posteriormente ratificado en 1982.

Así nació uno de los grandes corredores naturales compartidos por ambos países.

Una precisión importante sobre la UNESCO

El documento suministrado señala que el PILA fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983. La afirmación requiere una precisión histórica.

La UNESCO inscribió en 1983 el sector costarricense de las Reservas de la Cordillera de Talamanca-La Amistad. La parte panameña del Parque Nacional La Amistad fue incorporada posteriormente, en 1990, como extensión de la propiedad, consolidando su carácter transfronterizo entre Panamá y Costa Rica.

Actualmente, la propiedad reconocida por UNESCO comprende unas 570,045 hectáreas entre ambos países, de las cuales aproximadamente 221,000 hectáreas corresponden al lado panameño.

Esta condición convierte a La Amistad en uno de los pocos sitios naturales de Patrimonio Mundial verdaderamente transfronterizos.

De los bosques húmedos a las montañas

Una de las características que explica la extraordinaria biodiversidad del PILA es su variación altitudinal.

El paisaje cambia conforme aumenta la elevación, creando diferentes ambientes de montaña y condiciones para una amplia variedad de plantas y animales.

En sus bosques se encuentran robles de montaña, magnolias, cedros, orquídeas, bromelias y helechos, mientras especies como jaguares, pumas, tapires, pecaríes y ocelotes forman parte de la fauna asociada a estos ecosistemas, según MiAmbiente.

La importancia biológica del territorio trasciende Panamá. UNESCO destaca que la Cordillera de Talamanca conserva uno de los grandes bloques remanentes de bosque natural de Centroamérica y una extraordinaria diversidad biológica y cultural.

Cámaras trampa ayudan a conocer lo que ocurre dentro del bosque

Buena parte de esa riqueza permanece lejos de los ojos de los visitantes.

Por ello, las cámaras trampa se han convertido en herramientas importantes para registrar mamíferos, determinar su presencia y conocer mejor cómo utilizan diferentes sectores del parque.

Estos datos aportan información para orientar las acciones de conservación y manejo, especialmente en un territorio montañoso donde existen sectores de difícil acceso.

La propia extensión y complejidad del PILA hacen que todavía existan áreas poco exploradas, convirtiéndolo también en un escenario permanente para la investigación científica.

Una enorme reserva de agua para el occidente panameño

La importancia del parque tampoco termina en su flora y fauna.

Sus montañas protegen nacientes, quebradas y sistemas fluviales esenciales para las comunidades y ecosistemas del occidente del país.

MiAmbiente destaca entre ellos los ríos Teribe, Changuinola y Bonyic, en la vertiente del Caribe, así como los ríos Chiriquí Viejo y Caldera, estrechamente vinculados con las actividades humanas y económicas de Chiriquí.

Conservar el bosque significa, por tanto, proteger también los servicios ambientales asociados con esas fuentes de agua.

33 guardaparques protegen el PILA

La dimensión del parque representa además un desafío operativo.

Actualmente, 33 guardaparques trabajan entre sus sectores Caribe y Pacífico: 14 en el Caribe y 19 en el Pacífico, de acuerdo con la información difundida por MiAmbiente con motivo del aniversario.

En el sector Pacífico funcionan puntos operativos en Jurutungo, Renacimiento; Las Nubes, Cerro Punta, Tierras Altas; y Alto Chiquero, Boquete. En el Caribe, la base de Bonyic sirve como punto de operaciones.

Sus funciones incluyen vigilancia, monitoreo de fauna, mantenimiento, atención de visitantes y apoyo a programas de conservación y educación ambiental.

El bosque convertido en salón de clases

El aniversario número 38 buscó precisamente conectar ese trabajo cotidiano con quienes podrían asumir la responsabilidad de proteger estos ecosistemas durante las próximas décadas.

Los estudiantes recorrieron las estaciones ambientales acompañados por guardaparques y pudieron conocer directamente parte de las investigaciones, especies y recursos naturales que protege el PILA.

Para Ernesto Ponce, director regional de MiAmbiente en Chiriquí, mejorar las facilidades para visitantes también permite desarrollar la educación ambiental en condiciones más organizadas y acercar a los estudiantes al valor del parque.

A 38 años de su establecimiento en Panamá, La Amistad continúa siendo mucho más que un parque en las montañas de Chiriquí y Bocas del Toro: es una reserva estratégica de bosque, biodiversidad y agua compartida con Costa Rica, y un patrimonio cuya conservación dependerá también de las generaciones que hoy comienzan a conocerlo.


 
 
 

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