Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí cumple 32 años protegiendo uno de los mayores tesoros naturales de Panamá
- retenchiriqui
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Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí celebra 32 años como refugio de ballenas, arrecifes y biodiversidad del Pacífico panameño
Chiriquí, Panamá. El Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí conmemora este 2 de agosto su 32 aniversario consolidándose como una de las áreas protegidas más importantes del país y un referente para la conservación de la biodiversidad marina en el Pacífico panameño.
Creado mediante la Resolución de Junta Directiva No. 019-94 del entonces Instituto Nacional de Recursos Naturales Renovables (INRENARE), hoy Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE), el parque protege 14,740 hectáreas, de las cuales cerca del 90 % corresponde a superficie marina, además de resguardar 44 islas, islotes y cayos ubicados entre los distritos de David y San Lorenzo, en la provincia de Chiriquí.
Durante más de tres décadas, este santuario natural ha contribuido a conservar arrecifes coralinos, manglares, praderas marinas y fondos rocosos que sirven de hábitat para cientos de especies marinas, muchas de ellas fundamentales para la pesca artesanal y el equilibrio de los ecosistemas.
Un hogar temporal para las ballenas jorobadas
Cada año, entre julio y octubre, el Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí recibe la visita de las ballenas jorobadas, que recorren miles de kilómetros desde aguas frías para reproducirse, dar a luz y criar a sus ballenatos en las cálidas aguas del Pacífico panameño.
Las Islas Paridas constituyen uno de los principales refugios utilizados por estos cetáceos durante esta etapa de su ciclo de vida.
El director regional de MiAMBIENTE en Chiriquí, Ernesto Ponce, destacó que el crecimiento del turismo representa una oportunidad para fortalecer la economía local, siempre que se desarrolle bajo criterios de sostenibilidad y respeto por la fauna marina.
"Las madres con sus crías necesitan tranquilidad durante una de las etapas más sensibles de su vida, y nuestra responsabilidad es garantizar que ese proceso ocurra con la menor perturbación posible", expresó.
Turismo responsable para proteger la vida marina
El avistamiento de ballenas se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos del Golfo de Chiriquí, razón por la cual MiAMBIENTE mantiene estrictos protocolos para minimizar el impacto sobre estos animales.
Las embarcaciones deben mantenerse a una distancia mínima de 250 metros de las ballenas y permanecer un máximo de 30 minutos cuando se trate de ejemplares adultos. Si hay ballenatos, el tiempo permitido disminuye a 15 minutos.
Para los delfines, la distancia mínima autorizada es de 100 metros.
Las autoridades también establecen que las embarcaciones deben navegar en paralelo al desplazamiento de los animales, evitar interceptar su trayectoria y mantener el motor en posición neutral durante la observación, reduciendo así cualquier alteración en su comportamiento natural.
Los arrecifes: el corazón del ecosistema
Aunque las ballenas son las protagonistas durante la temporada migratoria, los arrecifes coralinos constituyen uno de los elementos más importantes para la salud ecológica del parque.
Estos ecosistemas funcionan como verdaderos viveros marinos donde peces, crustáceos y numerosos organismos encuentran refugio, alimento y espacios para reproducirse.
El inspector del Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí, Carlos Iván Saldaña, explicó que estos arrecifes sostienen buena parte de la cadena alimentaria del Pacífico panameño y representan un componente esencial para la productividad pesquera de la región.
Entre las especies de coral presentes destacan Pocillopora damicornis, Porites lobata y Pavona clavus, que forman complejas estructuras arrecifales entre los 20 y 30 metros de profundidad.
Conservación y desarrollo sostenible
El Plan de Manejo del parque permite actividades tradicionales como la pesca artesanal y el turismo ecológico bajo estrictos criterios de sostenibilidad.
Entre las medidas de protección se encuentran restricciones al uso de trasmallos cerca de los arrecifes, la prohibición de torneos de pesca y del uso de arpón, además de regulaciones específicas para la captura de langosta.
Paralelamente, MiAMBIENTE desarrolla monitoreos científicos permanentes para evaluar el estado de salud de los arrecifes y estudiar el comportamiento de especies como ballenas, delfines y aves marinas migratorias, permitiendo conocer el impacto del cambio climático y fenómenos como El Niño sobre los ecosistemas marinos.
Un patrimonio natural para las futuras generaciones
Treinta y dos años después de su creación, el Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí continúa siendo uno de los principales símbolos de conservación ambiental de Panamá.
Además de proteger uno de los ecosistemas marinos más valiosos del país, el parque impulsa el turismo de naturaleza, fortalece la economía de las comunidades costeras y garantiza la conservación de un patrimonio natural que beneficia tanto a la biodiversidad como a las futuras generaciones.










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